La pesca artesanal en Puerto Madryn, un video sobre mujeres y el cambio social

El video producido como parte de la serie “Mujeres”, muestra el trabajo de Marta Piñeiro con la Asociación de Pescadores Artesanales de Puerto Madryn (APAPM) y cómo una buena estrategia donde lo comercial y la conservación tienen un plano fundamental, está dando resultados visibles que dignifican una actividad afectada por la pesca industrial.

La Asociación de Pescadores Artesanales de Puerto Madryn es la primera organización que se creó a nivel marítimo de pescadores artesanales en Argentina, hoy es un miembro activo de la RECOPAES, la red de comunidades de pescadores artesanales que involucra organizaciones de España, Brasil, Uruguay, Chile y Argentina.

“Cuando se creó nuestra organización en 1993, estábamos unidos por el espanto. Dentro de Península Valdés venía toda una estrategia para conformarla como patrimonio natural de la humanidad y en ese momento la corriente conservacionista que había pensaba que el pescador artesanal no debía estar ahí, entonces nos organizamos como asociación de pescadores artesanales para lograr trabajar en el plan estratégico de Península Valdés y participamos en las mesas, donde hubo 18 representantes de distintos ámbitos, la única parte que representó a la pesca fuimos nosotros como organización y en ese momento logramos quedarnos en nuestro sitio que ya era área protegida. Desde el 94 está prohibido el arrastre y lo que en principio pareció una desventaja, hoy se revirtió y nuestras alianzas más fuertes son con las organizaciones conservacionistas porque logramos hacernos conocer”, explicó Marta Piñeiro, quien trabaja articulando las actividades de la APAPM junto a científicos, el gobierno y la sociedad.

La pesca artesanal en Puerto Madryn se basa en la marisquería por buceo, teniendo como principal recurso la vieira, también conocida en Chile como ostión.

“Estamos trabajando en un sistema de manejo participativo, una experiencia única en Argentina. El sistema de manejo está implementado tomando el modelo chileno de las áreas de manejo pero adaptado a la legislación argentina. Trabajamos con un sistema de entrada limitada para proteger el recurso y en una mesa técnica donde se definen recomendaciones entre pescadores, científicos y el Estado y hasta ahora ha dado buen resultado, frente a un recurso que colapsó en el 96”, precisó la especialista.

Mediante este sistema de manejo participativo y con la ayuda de científicos, se monitorea qué cantidad de recurso hay, se evalúa el stock y luego se reparte un 30 por ciento para la captura y se deja el 70 por ciento restante todos los años para asegurar que el recurso esté disponible.

Usan embarcaciones menores, de no más de diez metros y un sistema de buceo con compresores y aire. Si bien el ostión es su principal recurso, también hay otros como cholgas, mejillones, almejas que su mayoría van al mercado interno, excepto la vieira que también se exporta.

Marta dice que son pocas las mujeres que participan en la pesca artesanal, y es lógico, “porque se trata de algo inestable lo que las obliga a hacer otras actividades. Nuestros maridos no pescan directamente en Madryn, salen 120 kilómetros, a veces vuelven en el día, pero otras por dos o tres días no vuelven. Trabajar en una organización es una carga pesada, en Argentina es algo nuevo también, recién se está creando la conciencia de trabajar en asociativismo. Y esa es la diferencia con Chile que tiene una trayectoria fuerte, nosotros no la tenemos, la estamos construyendo”, concluyó.

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