El terremoto, la ausencia del Estado chileno y el desamparo de los pescadores

Una escena de devastación en Boyeruca, región de O´Higgins, Chile. El terremoto y el maremoto afectaron principalmente a seis de las quince regiones chilenas. Foto Cadudzzi Salas

Una escena de devastación en Boyeruca, región de O´Higgins, Chile. El terremoto y el maremoto afectaron principalmente a seis de las quince regiones chilenas. Foto Cadudzzi Salas

Se calcula que el impacto del terremoto y el maremoto en la economía de la costa chilena y de sus comunidades de pesca artesanal persistirá al menos dos años, ya que la fuerza del mar ha cambiado la geografía de algunas zonas de litoral. La Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (CONAPACH) calcula que se han visto afectadas 123 caletas de seis regiones, que la destrucción de unos 2.700 pesqueros incide directamente en las actividades productivas de unos 26.000 pescadores y sus familias, y que la cosecha de algas almacenada en las playas se ha perdido por completo.

Un artículo firmado por varios autores chilenos del Centro de Alerta de Tsunamis de Chile describe la respuesta oficial al sismo como un catálogo de “desaciertos, inoperancias, despreocupaciones e irresponsabilidades”. Según este artículo, “sólo seis minutos más tarde (del terremoto) se conocía el epicentro, a unos 90 kilómetros al noroeste de la ciudad de Concepción, es decir en el Océano Pacífico. Sin embargo el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA), organismo que tiene a cargo los instrumentos técnicos para evaluar si hay o no un maremoto, no sólo no funcionó, sino que además no dio aviso ni siguió el protocolo existente. La Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), otro organismo competente, indicó en todo momento que no había maremoto”.

Se calcula que el impacto del terremoto y el maremoto en la economía de la costa chilena y de sus comunidades de pesca artesanal persistirá al menos dos años, ya que la fuerza del mar ha cambiado la geografía de algunas zonas de litoral.

La Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (CONAPACH) calcula que se han visto afectadas 123 caletas de seis regiones, que la destrucción de unos 2.700 pesqueros incide directamente en las actividades productivas de unos 26.000 pescadores y sus familias, y que la cosecha de algas almacenada en las playas se ha perdido por completo.

En Chile se ha criticado asimismo la respuesta oficial humanitaria después del desastre. En vez de aprovechar las redes nacionales de comerciantes, productores agrícolas y centros de distribución, el gobierno cerró un trato con cuatro grandes cadenas de supermercados en las regiones VII y VIII, a las que pagó diez millones de dólares por abastecer a la población de alimentos, agua y ropa.

Ante semejante situación, CONAPACH instauró una red de solidaridad llamada “Caleta por Caleta” que pretendía poner en contacto a los pescadores artesanales y las comunidades en las regiones afectadas por el terremoto y el tsunami con las no afectadas y canalizar la ayuda a las caletas, especialmente a las que quedaron completamente destruidas en las regiones VII y VIII. Zoila Bustamante, presidenta de CONAPACH, explica que “la idea principal es que las caletas que no sufrieron daño alguno, como en el norte y en el sur, ayuden a los que en estos momentos están sufriendo. Cada caleta debe apadrinar a una de las dañadas y de esta manera comprometerse con ayuda material”.

Nota completa en pdf: Choque sísmico. El terremoto en Chile y la ausencia del Estado. Revista Samudra

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